socialiteRATURA: ¿Se levanta la voz de los intelectuales sudcalifornianos ante la violencia?

Crítica

Publicado el: 19/02/2020

intelectual
Vic Fieger

Que la literatura es reflejo de la vida y que de ahí toma sus ingredientes: sentimientos, aventuras y desventuras, temáticas y técnicas creativas; que finalmente se generan en nuestra existencia, de eso no hay duda. Que es una extensión de la vida con la creación de personajes, atmósferas y mundos funcionales, esa es otra verdad; que a veces sirve para fugarse de la realidad, la del escritor al hacer su trabajo y la del lector al refugiarse en un libro, eso también es cierto. La literatura es lo que el artífice y el destinatario quieren cuando la ejercen. La literatura más allá de ser un arte –el arte tiene una función social, si no es pensado así qué futileza–, es en cuento, poema, novela, obra teatral, crónica y ensayo, una elaboración creativa con uno o varios propósitos sociales.

La literatura ha sido una premonición de los desventurados tiempos que se acercan, una queja de la realidad social, y cuando los tiempos son más aciagos es un grito de socorro que denuncia injusticias y situaciones extremas. Las obras literarias nacionales que cumplen esta función social son innumerables, por lo que sólo mencionaré algunas: El Zarco (escrita entre 1886 y 1887) de Ignacio Manuel Altamirano, Santa (1903) de Federico Gamboa, Los de debajo (1916) de Mariano Azuela, La sombra del caudillo (1929) de Martín Luís Guzmán, El luto humano (1943) de José Revueltas, Al filo del agua (1947) de Agustín Yañez, Balún Canán (1957) de Rosario Castellanos, Las muertas (1977) de Jorge Ibargüengoitia, El ocaso de la primera dama (1987) de Enrique Serna (que después reescribiría como Señorita México), Virgen de media noche (1996) de Josefina Estrada y La paz de los sepulcros (2006) de Jorge Volpi; estas obras reflexionan sobre diferentes situaciones sociales, por supuesto, relacionas con la política de su tiempo.

A finales del siglo pasado Víctor Hugo Rascón Banda escribió la novela Contrabando (1993), una de las primeras que denunciaron el problema del narcotráfico. Desde entonces la producción literaria sobre esta temática se diversificó y se incrementó tanto como el tráfico de drogas y sus consecuencias mortales. Balas de plata (2008) de Elmer Mendoza y Al otro lado (2008) de Heriberto Yepes son obras que siguieron esa línea y la de sus resultados en la sociedad, creaciones que se afianzaron como obras literarias, independientemente del auge indiscriminado de la narcoliteratura.

A principios de este siglo el crimen organizado estaba focalizado y de alguna manera controlado por el gobierno. Pero un fraude instaló en Los Pinos a Felipe Calderón y su narcoguerra se extendió al siguiente sexenio y a todo el país, con las funestas consecuencias que tenemos ahora. A determinados lugares, como a Baja California Sur, la espiral de violencia que asola la nación llegó hace poco tiempo. Y apenas estamos viendo el sentir y la reacción de sus intelectuales al respecto. Este año en el XI Encuentro de Escritores Sudcalifornianos se leyeron algunos textos sobre narcotráfico y violencia. No quiero decir que antes no se escribiera al respecto, pero la recurrencia a esta temática va en aumento. 

Uno o dos escritores sudcalifornianos trataron el tema en las Lunas de Octubre del año pasado; pero en la edición XIV de este año se notó el incremento de los autores que presentaron poesía, narrativa y ensayo periodístico referente al crimen organizado y a la violencia generada por éste. Conversé con diversos creadores sobre la violencia criminal que nos ha invadido y sobre cómo ésta influye sus creaciones, así como en sus estilos de vida, trastocados como los de todos los sudcalifornianos. El hecho de escuchar un helicóptero sobrevolar bajo por el centro de La Paz durante una de las sesiones, fue cuando menos significativo, algunos nos miramos a los ojos con cara de pregunta y angustia; que en ese momento se estuviera presentando un libro sobre el tema del narco, no fue coincidencia, es la realidad social que se representa en la literatura.

En las Lunas de octubre de 2017 escuchamos a poetas, cuentistas y periodistas sudcalifornianos leer varios trabajos al respecto. En adelante es de esperarse que los creadores reflejen cada vez más en sus obras la violencia que se vive en el estado. Con lentitud, pero con esperanza, se empieza a levantar la voz de los intelectuales de Sudcalifornia ante la barbarie que llegó para instalarse en el estado. No se han escuchado pronunciamientos oficiales de la comunidad artística, en especial de los escritores. ¿Clamarán por ellos y sus conciudadanos o serán más los partidarios el arte por el arte obviando las balas y los daños colaterales?

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